Existe una antigua tradición, muy arraigada, que tiene lugar en Semana Santa. En principio, el Vía Crucis del Viernes Santo se realiza rodeando el cerro El Castillar, sobre el cual se colocan previamente las catorce cruces, que representan cada estación. Pero es en la noche de Jueves Santo y Viernes Santo, durante los pasos, cuando se hace honor a la tradición y se cantan unos romances a la pasión de Cristo. Se forman dos corros -el alto y el bajo- que se sitúan uno antes y otro después de la procesión. En el momento que la procesión sale de la Iglesia, el corro de arriba comienza a cantar el primer romance, con música entre sacra y jota, seguidamente el corro de abajo recita el siguiente poema del romance. Dependiendo del animo, se repite la secuencia hasta el final de los pasos.
Los cánticos pertenecen a los "Catorce Romances a la Pasión de Cristo", de Lope de Vega. Estos cánticos se han conservando a lo largo de los años y cada vez son más jóvenes, quienes participan de ellos.
Así comienzan los cánticos:
CÁNTICOS PARA LOS PASOS
A la despedida de Cristo y la Virgen.
ROMANCE I.
Los dos más dulces esposos,
los dos más tiernos amantes,
los mejores Madre e Hijo,
porque son Cristo y su Madre.
Tiernamente se despiden,
tanto, que en solo mirarse
parece que entre los dos
se esta repartiendo el cáliz.
Estos cánticos, crean un ambiente especial, ya que contrasta con el sentido fúnebre de los pasos.